"Richard Pratt era un famoso gourmet, presidente de una pequeña sociedad gastronómica conocida por «Los epicúreos», que mandaba cada mes a todos sus miembros un folleto sobre comida y vinos. Organizaba comidas en las cuales eran servidos platos opíparos y vinos raros. No fumaba por terror a dañar su paladar, y cuando discutía sobre un vino tenía la costumbre, curiosa y un tanto rara, de referirse a éste como si se tratara de un ser viviente. «Un vino prudente —decía—, un poco tímido y evasivo, pero prudente al fin.» O bien, «un vino alegre, generoso y chispeante. Ligeramente obsceno, quizá, pero, en cualquier caso, alegre."

Roald Dalh en "El Gusto"

Sancho: Fiambreras traigo y esta bota, que es tan devota mía y quiérola tanto que pocos ratos se pasan sin que le di mil besos y mil abrazos.
Don Quijote: Sé templado en el beber Sancho, que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.

Miguel de Cervantes en "El Quijote"